Estudiando al adversario
Estudiar y descifrar las actitudes del adversario es la principal estrategia de los mejores jugadores de poker. Si se realiza correctamente, este proceso puede ayudarnos a predecir las acciones de nuestro oponente, y adelantarnos a su jugada estando preparados.
Lo primero para comenzar a descifrar la posible jugada del otro es enfocarnos en los siguientes aspectos:
¿Qué nivel de juego tiene mi adversario? ¿Cómo desarrolla su juego? ¿Qué actitud tiene? ¿Cómo reacciona ante mi juego?

Desarrollemos una por una estas preguntas:
¿Cuál es su nivel de juego?: Es la primera y principal pregunta que debemos hacernos. Si es un buen jugador intentará despistarte, pero a la vez conservará una rutina de juego que si la observas bien, se vuelve predecible. Si su nivel es malo, no podrás adelantarte a sus acciones usando la lógica, sólo debes esperar que se hunda con sus propios errores.
¿Cómo desarrolla su juego?: ¿Se basa en proyectos? ¿O sólo arriesgó con manos completas? ¿Sube al engañar? ¿Apuesta en el river con manos débiles o sólo si está seguro? Analiza cada movimiento de tu adversario, todo se convierte en una sucesión de pistas para armar su rutina de juego.
¿Qué actitud tiene?: Observa sus cambios de humor. Cómo actúa cuando se ve perdido, cómo actúa cuando gana... En los momentos previos a su apuesta, cuando está a punto de irse. ¿Se enoja ante un bad beat? ¿O se lo toma con buen humor? Cada cambio de actitud te dará la pauta de su próxima decisión
¿Cómo reacciona ante mi juego?: Puedes no ser el único intentando aplicar esta estrategia. Según su reacción ante tus movimientos y jugadas, cómo se amolde a tu juego, sus reacciones pueden variar si juega con otro. Compara su juego contra ti, a cómo juega con el resto. Si observas que frente a un jugador pasivo hace una apuesta con A-J, no quiere decir que hará lo mismo contigo.
Nuestros oponentes no siempre son transparentes y a veces podemos cometer algunos errores. Hay dos muy frecuentes y fáciles de evitar:
- Creer que no te puedes equivocar en tu "lectura" y asegurarte a ti mismo casi con soberbia que definitivamente tiene ciertas cartas.
- Pensar que el otro actuará como lo harías tú.
Analizar –con éxito– la mano de nuestro oponente nos llevará tiempo y práctica. Lo importante es no creer que nos convertiremos en un Nostradamus del poker y manejar siempre la opción de que podemos equivocarnos.



